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Itzamná Ollantay
Itzamná Ollantay

Nómada quechua. Hijo de la Pachamama. Activista y defensor reflexivo de los derechos humanos y de la Madre Tierra. Abogado, teólogo y antropólogo de formación en la ciencia occidental.

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Guatemala, “país chiquito de inmensos volcanes donde todo queda lejos”, nuevamente es noticia mundial porque una mujer indígena maya empobrecida, sin “cualificación” académica, hace una disrupción política sin precedentes.

En una coyuntura electoral nacional bastante “atípica” y apática se “filtró” información sobre la solicitud que hiciese el actual Presidente de la República de Guatemala al gobierno norteamericano para la “ampliación de la presencia militar humanitaria de los EEUU en el territorio de Guatemala”.

Thelma Cabrera, de 49 años de edad, y Vicenta Jerónimo, de 47 años, son dos mujeres, madres y abuelas, maya mam. Defensoras autodidactas, forjadas en las luchas de las comunidades en resistencia por la nacionalización de la energía eléctrica en Guatemala. Auténticas guerreras de la luz, en un país bendecido por el sol tropical, pero sumido en una eterna tiranía de la
oscuridad.

El actual gobierno de Guatemala, Jimmy Morales, integrante del llamado Grupo de Lima, es uno de los gobiernos leales a los perversos intereses de la geopolítica norteamericana.

Si existe en América Latina un país más vapuleado y humillado por el intervencionismo norteamericano, durante el pasado y presente siglo, ese país es Guatemala.

Las autonomías indígenas no fragmentan, ni dividen a los estados. Mucho menos las debilitan. Más por el contrario las fortalecen. Ejemplo claro es el caso boliviano.

La figura de la inmunidad parlamentaria, de origen inglés medieval, teóricamente tiene dos cometidos: garantizar la inviolabilidad (no arresto) de los parlamentarios, y el impedimento a ser juzgado (inmunidad procesal) a los parlamentarios durante el ejercicio de su mandato.

En Guatemala, al igual que otros países sumergidos del Continente, se cree que los pobres son culpables de su pobreza.

En Guatemala, la política, al igual que los otros factores determinantes del país, está pensada y construida para que las y los excluidos/despojados no puedan ejercerla, mucho menos como derecho.

Guatemala, al igual que el resto de los bicentenarios estados republicanos de América Latina, se construyó sobre los hombros de indígenas y campesinos obedientes y esquilmados. Aquí, como en el resto de los países, el sistema político electoral estuvo ideado para que únicamente pudiesen participar y ganar elecciones los ciudadanos plenos (blancos, ricos, y con estética urbana).