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Katu Arkonada
Katu Arkonada

Tiene un diplomado en Políticas Públicas. Exasesor del Viceministerio de Planificación Estratégica, de la Unidad Jurídica Especializada en Desarrollo Constitucional y de la Cancillería de Bolivia. Ha coordinado las publicaciones "Transiciones hacia el Vivir bien" y "Un Estado muchos pueblos, la construcción de la plurinacionalidad en Bolivia y Ecuador". Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.

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Este mes de julio nos deja dos informes que proporcionan insumos interesantes, aunque preocupantes, para pensar la crisis económica que ya tenemos encima, y el mundo post pandemia.

Una vez consumado el golpe de Estado en noviembre, se pusieron en marcha en Bolivia una serie de dispositivos destinados a legitimar a una Presidenta golpista que llegó al poder de manera anticonstitucional y ungida por los militares, que fueron, junto con la policía, no los artífices, pero sí los legitimadores del golpe.

Después de la crisis económica de 2008, hubo un sector que no solo se recuperó rápido, sino que siguió creciendo exponencialmente, el de los artículos de lujo. Mientras una buena parte de la población veía recortados sus derechos sociales y laborales, la ocupación de hoteles de 5 estrellas, la venta de inmuebles de firmas de lujo como Engel & Völkers, o la compra de productos como relojes caros, joyería o arte, aumentó por encima del 10 por ciento anual.

Será tarea colectiva que el poder dual que hoy impera en Bolivia se mantenga en caso de que el golpe de Estado consumado el 10 de noviembre de 2019 se perpetúe mediante una victoria electoral golpista.

El asesinato policial de George Floyd ha provocado un levantamiento antirracista y antifascista en Estados Unidos, que retoma el Black Lives Matter puesto en marcha en 2013 tras el asesinato por un disparo policial en el pecho del adolescente Trayvon Martin, y que cobró fuerza en 2014 tras ser abatido a tiros en Ferguson, también por la policía, Michael Brown.

Venezuela resiste. No solo al imperialismo, que estos días recrudece sus ataques y amenazas ante la solidaridad sur-sur de Irán, sino también al coronavirus.

Domingo 3 y lunes 4 de mayo de 2020. En plena pandemia mundial, 3 grupos de mercenarios entran en aguas territoriales venezolanas provenientes de la Guajira colombiana.

Decía el Che Guevara que la solidaridad es la ternura de los pueblos. Esta frase no puede ser más cierta en el caso de Cuba, el pueblo más tierno del mundo.

Todo el mundo, periodistas y analistas especialmente, escribe sobre la crisis del coronavirus haciendo analogías con la crisis económica del 2008. Pero hay que echar la mirada unos años más atrás para encontrar otro punto de referencia: la época post 11S donde un shock a nivel planetario sirvió como excusa para el mayor recorte a las libertades civiles y políticas nunca antes visto, Patriot Act mediante.

12 años después de la crisis financiera de 2008 la historia se repite, no sabemos todavía si como tragedia más profunda, o directamente como farsa. 3 mil millones de personas en el mundo confinadas por un (corona)virus llamado SARS CoV-2 que ha pateado el tablero mundial pero también ha logrado lo que el socialismo no pudo: que se asuma la imperiosa necesidad del Estado como herramienta para garantizar la reproducción de la vida frente al avance depredador del capital.