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La afición en el Mundial femenil de fútbol reclamó igualdad salarial para las jugadoras.

La afición en el Mundial femenil de fútbol reclamó igualdad salarial para las jugadoras. | Foto: Reuters

Publicado 8 julio 2019

La estadounidense Megan Rapinoe hizo del Mundial de fútbol femenil una disputa política por los derechos de las mujeres y las identidades disidentes.

La ovación retumbó y sorprendió. "Equal pay, equal pay" ("igualdad salarial, igualdad salarial"), cantó el público estadounidense. Su selección acababa de ganar la cuarta Copa del Mundo de su historia -la segunda de manera consecutiva- después de derrotar a Holanda 2 a 0 en Lyon y las fanáticas eligieron reivindicar una demanda política.

Esa proclama le ganó al clásico "Dale, campeón" que enaltece a las vencedoras.

Estados Unidos confirmó su poderío en el fútbol femenino en la tarde francesa, una hegemonía que no es sólo futbolística. Llegar al estadio fue complicado porque los y las hinchas colmaron la ciudad. Hubo largas filas para tomar el metro y el Tram que conducían al estadio; y todos iban con la camiseta de algunas de las futbolistas.

Igualdad salarial

Megan Rapinoe, la barrileta cósmica de este Mundial, la chica que quiere cambiar el mundo, tuvo mucho que ver con aquello de "igualdad salarial". La jugadora que usa el número 15 hizo de este Mundial una disputa política por los derechos de las mujeres y las identidades disidentes.

El impacto de estas campeonas afuera de la cancha puede medirse con la arenga que se escuchó en la final. El mensaje por el reclamo de equidad salarial genera empatía en las seguidoras, que a la hora de festejar defienden también estas luchas.

Las mujeres futbolistas de Estados Unidos volvieron a ganar. La suma de trofeos es única, teniendo en cuenta que los varones del equipo nacional no lograron nunca un solo título. Y sin embargo, ellos gozan del privilegio de cobrar mejores sueldos. La irracionalidad en su máxima expresión.

Alex Morgan y Rapinoe, goleadoras de este Mundial, jugadoras de más de 30 años, utilizaron el que probablemente sea su último Mundial para protestar contra las políticas del presidente Donald Trump. Criticaron especialmente su misoginia, su violencia y la discriminación y la violencia para con la población inmigrante y las identidades disidentes.

Aquí, en el estadio de Lyon, 57 mil 900 espectadores ya saben de estas desigualdades. ¿Y cuántas personas más tomaron noción de esto? ¿A cuántas les llegó el mensaje de estas futbolistas? Imposible tomar dimensión, pero se trata sin dudas del equipo más mirado a nivel mundial.

Igualdad de género

El planeta ya sabe hoy que Rapinoe, que además se quedó con el Balón de oro, le ganó la batalla dialéctica a su propio presidente.

En un estadio en el que el presidente francés Emmanuel Macron y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fueron abucheados, Megan descorchó el champagne para celebrar.

"Estoy contenta y orgullosa de que el público haya cantado 'equal pay', realmente siento que mi discurso les ha llegado", dijo Rapinoe en la conferencia de prensa.

Estados Unidos se lleva de aquí su cuarta Copa del Mundo, pero también ha ganado otro partido: el de inclinar la cancha para conseguir de una vez por todas la igualdad de género por la que pelean millones de mujeres en el mundo entero.


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